Apocalipsis

La guadaña silenció su labor. Los esqueletos descarnados retornaron a su osario y todos los restantes se esfumaron cuando, detrás del carro triunfal, una voz autoritaria exclamó:

– Y bueno, muy apocalíptico y todo, pero ¿quién va a recoger todo esto?

Publicado por Ignacio Sánchez Cumbión

Narrador, promotor de lectura, gestor cultural y rica pancita los domingos

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