XV años

– ¡Que pase la quinceañera! – exclamó el maestro de ceremonias.

La pista empezó a llenarse de niebla artificial, luces y el vals. Pero ella no aparecía.

Salió del baño la mamá, toda apenada, sosteniendo un brazo arrancado, goteando sangre sobre el piso, ante la mirada horrorizada de los invitados a la fiesta.

–Disculpen, qué pena con ustedes, pero aún no terminamos de coserla.

Publicado por Ignacio Sánchez Cumbión

Narrador, promotor de lectura, gestor cultural y rica pancita los domingos

Deja un comentario