Éranse dos alacranes…

– Entonces wey, ¿jalas o te pandeas?

– No mames, Jacinto. Dos alacranes metiéndose a una casa es un cliché que refuerza los prejuicios y supersticiones en torno a nuestra especie.

– No le saques, a los humanos les fascina descubrir que tienen más de uno en su casa.

– Órale pues.

Publicado por Ignacio Sánchez Cumbión

Narrador, promotor de lectura, gestor cultural y rica pancita los domingos

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