¿Qué será esa figura siniestra que va acercándose lentamente? ¿Será efectivamente un monstruo o uno de esos horrores de mi mente que acechan mis noches?
– ¡Es un monstruo de verdad, tarado! – dijo el demonio imaginario que vivía todo el tiempo en mi espalda– ¡Corre o acaba con los dos!