Se supone que iba a ser una fiesta normal, pero de repente, la charla subida de tono se transformó en concurso de besos, luego en retos más atrevidos: aquel cogiendo con aquella, aquella con aquella y aquellos con aquel. Terminó en una orgía de veinte personas donde ninguno de los agujeros de los participantes quedóSigue leyendo «El diablito verde»