Delirios nocturnos

¿Qué será esa figura siniestra que va acercándose lentamente? ¿Será efectivamente un monstruo o uno de esos horrores de mi mente que acechan mis noches? – ¡Es un monstruo de verdad, tarado! – dijo el demonio imaginario que vivía todo el tiempo en mi espalda– ¡Corre o acaba con los dos!

El licántropo

Los aldeanos lo rodearon. Intentó defenderse pero terminó encadenado. La muchedumbre le gritaba: — ¡Se orinó en mis geranios! — ¡Se comió mi tarea! — ¡Preñó a mi perra! Lo llevaron al veterinario, donde lo castraron, lo vacunaron, desparasitaron y dieron en adopción a una familia que lo llamó Manchas. Nunca volvió a ser humano ySigue leyendo «El licántropo»

Encuentros cercanos del noveno tipo

–Pero, ¿CUÁNTAS veces les voy a tener que decir que no diseccionen humanos dentro de la nave? ¡¿Creen que estoy nomás para limpiar el tiradero que dejan?! ¡Vayan y tiren esos cadáveres! Y pobres de ustedes si encuentro un ojo humano en mi refrigerador.